Acabaron los 21 días veganos y el balance ha sido muy positivo. Antes de continuar me gustaría aclarar que no he seguido estrictamente los 21 días, cuando he comido fuera me he adaptado a lo que había disponible y he comido pescado. Desde que soy vegetariano ha aprendido que no puedo esperar que el resto de personas a mi alrededor haga lo mismo que yo, incluso aunque compartieran las razones que motivan mis hábitos herbívoros. He procurado no crear nunca situaciones incómodas cuando salgo a comer con amigos, Siempre les he dicho a mis amigos que no se preocuparan con la elección del menú o del restaurante y casi siempre he encontrado comida vegetariana, en caso contrario he comido pescado.

Esta situación me ha convertido en un weekday vegetarian en la práctica y durante 21 días he sido weekday vegan. De las 63 comidas 3 han incluido pescado y una incluyó queso, el resto han sido veganas. Durante estos 21 días no he notado grandes cambios, pasar de vegetariano a vegano consiste en excluir queso y huevos en mi caso, ya que no tomo leche. Sí he experimentado con nuevos platos y he descubierto grandes recetas que compartiré pronto.

Aunque parezca poco, eliminar los lácteos es difícil y en algunos casos ventajoso. Difícil porque le ponen leche o suero o proteína de leche a casi cualquier cosa, ventajoso porque eliminas de un plumazo muchas comidas demasiado procesadas, con demasiados aditivos casi impronunciables. Cuando he consultado las etiquetas en esas ocasiones he recordado dos reglas muy útiles para decidir si compraba algo: (i) si un producto simple (como el pan) tiene más de 5 ingredientes o (ii) si tiene ingredientes que no puedes pronunciar, mejor déjalo en la estanteria.

Lo que sí he notado, aunque no he realizado experimentos cuidadosos (asegurándome de que todas las variables excepto no comer queso ni huevos siguieran igual) es que he sufrido mucho menos de dolores de cabeza y que no he tenido ni una sola digestión pesada, me gustaría estudiar de forma más rigurosa el efecto de los lácteos en mis dolores de cabeza. A pesar de que durante estas tres semans no he sido nada constante con el ejercicio físico y de que he comido toda la cantidad y variedad que he querido; teniendo en cuenta que una vez más las medidas son aproximadas, he perdido casi un kilo de grasa (mi grasa corporal está ahora en 20%) y dos centímetros de perímetro de cintura. Estos pequeños resultados son indicativos de que si me mantengo como weekday vegan y soy constante saliendo a correr puedo ponerme en forma fácilmente, lo cual por otra parte es una conclusión obvia.

El próximo 21-day vegan kickstart empieza en enero, pero no tienes que esperar si quieres probar a vivir unos días sin carne, leche ni huevos.

Si todavía no lo has hecho, deberías escuchar a Gary Yourofsky hablar sobre veganismo:

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